
Está comprobado. El sistema económico mundial en el que vivimos lleva dentro de sí mismo el mecanismo de autodestrucción, la siguiente gran crisis. Resumidamente, la economía de mercado que tenemos es una jodida yonki del dinero barato, sólo da muestras de actividad con los tipos de interés por lo suelos y esa es la principal causa de la inflación, que es la única causa al fin y al cabo, y a la larga, de las crisis.
Estos días se está hablando mucho (y mal) de Milton Friedman, máximo exponente de la escuela económica de Chicago y creador de la teoría monetarista. Se dice de él que los Neocons (Reagan, Thatcher…) tomaron su ideario económico y empezaron a aplicarlo en toda su pureza, y que la actual crisis financiera proviene de estos postulados equivocados. Pues aunque comparto casi totalmente que la aplicación de las políticas económicas de los últimos 25 años son las causantes de la crisis, no comparto el análisis de que sea el Nobel Friedman el culpable último. Su doctrina, ciertamente, no se aplicó más que para acabar con el estado protector keynesiano que había hasta ahora. El resto ha sido economía conservadora de toda la vida.
Friedman postulaba por acabar con el fenómeno macroeconómico más devastador del siglo pasado: la inflación. Este fenómeno, que por alguna extraña razón se define mediática y políticamente como una especie de aumento de los precios, no es más que un gigantesco impuesto indirecto promovido por los bancos centrales debido al exceso de dinero puesto en circulación. Básica y resumidamente: el dinero, pese a ser inicialmente un medio de cambio, ahora es un producto más, sujeto a la ley de la oferta y la demanda. Si el dinero escasea, conserva o aumenta su valor. Si abunda, lo pierde. Ésa es la inflación, un mero fenómeno de sobreabundancia monetaria, llevado a cabo con la intervención directa de los estados por medio de los bancos centrales. Que no nos vendan la moto ahora de que ha sido la codicia de los empresarios/banqueros la que nos ha llevado a la crisis. Eso sólo es cierto en parte. El principal y máximo culpable de esta penosa situación mundial son los gobiernos, que han alimentado con moneda barata la codicia del sistema.
Un grifo más cerrado jamás habría posibilitado semejante burbuja inmobiliaria, que a su vez no habría causado la especulación, el apalancamiento y el endeudamiento masivo, causas finales de la crisis. Friedman abogaba por unas reglas fijas de flujo dinerario, para ’sujetar’ el crecimiento económico e impedir que creciera tan por encima de la economía productiva. El problema es que los gobiernos han aplicado sólo una parte de la receta de Friedman. No puedes desarmar el estado y dejar en sus manos la creación de dinero…. es demasiado tentador.
Bueno, que me disipo. En fin, que en esta lógica económica de intervención masiva del estado, los bancos centrales han convertido al mercado en un adicto al dinero barato. La economía global sólo parece salir adelante cuando los tipos de interés están bajos. Los bancos privados, creadores últimos del dinero circulante, adoran el dinero barato y se lo hacen saber al mercado cuasi-regalándolo. Sin embargo, cuando la crisis inflacionaria acecha y no queda otro remedio que subir los tipos, los bancos privados cierran el grifo y la economía, lisa y llanamente, se va a tomar por culo. Hemos creado, sin quererlo, un sistema adicto a los tipos de interés bajos, cuando estos por definición son los causantes de la inflación, que a su vez es la causa de las burbujas económicas y por lo tanto de las crisis.
¿La solución? Visto lo visto, desde luego no es MÁS INTERVENCIÓN DEL ESTADO, sino más bien MEJOR INTERVENCIÓN. Como diría aquel, al césar lo que es del césar. No podemos permitirnos que los gobiernos, atados a las coyunturas de la actualidad y sometidos a los índices de popularidad, gestionen el dinero. La intervención en el mercado monetario es una tentación demasiado grande. Y no digamos ya de los bancos, aunténticos mafiosos de la economía de mercado.
La propuesta monetarista de Friedman es desde luego una buena idea: hacer que el dinero no esté sometido a la ley de oferta y demanda, hacer que sea un flujo regular y que deje de ser una variable. Mataríamos dos pájaros de un tiro: acabaríamos con la especulación monetaria (capaz de devaluar monedas de cualquier país en cuestión de días) y con la tan temida inflación.
P. D. Para el que no lo sepa: el dinero hoy en día se crea con una máquina como la de la foto de arriba, pero un poco más grande. Crear tanto dinero como se quiera es sólo cuestión de proponérselo, no tiene nada que ver con la economía real o productiva. El soporte último de cualquier billete no es oro, ni diamantes, ni siquiera un pedrusco. El soporte final del dinero hoy en día es la fe (sistema fiduciario). ¿Qué quiere decir esto? que dentro de lo que cabe, la inflación hace 30 o 40 años, cuando el dinero estaba respaldado por el oro, estaba limitada a las reservas reales que tuviera cada país. El problema es que ahora ese límite ya no existe, por lo que el aumento de la inflación (y por lo tanto de las burbujas) sólo tiene el límite de la fe de quienes forman parte de esa burbuja. Por eso el sistema no se está recuperando pese a las gigantescas inyecciones de dinero… porque nadie, ni los bancos, ni los inversores… nadie se fía del dinero.
P.D.2 Lo lamentable de esto es que estas crisis luego no son fiduciarias. Afectan a gente con nombres y apellidos y normalmente coinciden con los más desprotegidos de la sociedad. Hay que acabar con este sistema. Ya.


