Justo en exámenes tuve la oportunidad de descargar y leer “Predicador”, un cómic brillante y duro altamente recomendable. Una de las historias que se completan en un número especial es la de “Cassidy: Sangre y Whiskey”. Según leía las primeras páginas no podía dejar de ver ciertos paralelismos con cierta situación actual.

Dublín, Irlanda 1916 “Alzamiento de Pascua”.
1500 irlandeses (no sabemos si borrachos) son bombardeados por la artillería inglesa. Ninguna posibilidad de salir victoriosos. Amontonados los cadáveres de los que habían dado su vida por el sueño de una Irlanda libre de la ocupación.
La tropa es una mezcla de miembros de los Voluntarios Irlandeses, miembros de la Irish Republican Brotherhood, y sindicalistas del Irish Citizen Army, chicos jóvenes de campo sin ninguna posibilidad contra el ejército profesional británico. Se les moviliza contra la decisión del jefe militar de los Voluntarios, MacNeill, que había evaluado de manera acertada la increíble locura de intentar un golpe militar contra la potencia de fuego de la Corona.
El alzamiento solo se realiza en Dublín, zona de la que eran responsables la cúpula de la IRB, los mismos que en origen habían organizado todo complotando contra su propia gente: Tom Clarke, Patrick Pearse, Eamonn Ceannt y Joseph Plunkett. La contraorden de MacNeill llega demasiado tarde a la capital y gracias al engaño se produce el enfrentamiento tan deseado por algunos.
Pearse, escritor de estilo romántico, con un ojo puesto en la eternidad, que mintió a los chicos a su cargo para mantenerlos peleando y aumentar la montaña de cadáveres: “Entregamos nuestras vidas y la de nuestros compañeros de armas por la causa de su libertad, su prosperidad y a su resplandor entre las naciones”
“Un sacrificio de sangre” Escritores con ganas de entrar en la historia. Mesías almidonados con una misión, sin importarles a quien dejaban sin vida por el camino.
Los historiadores dudan sobre algunos aspectos pero se puede considerar que fue el primer ladrillo en la construcción de una Irlanda independiente, hasta ese momento la población irlandesa no mostraba un especial rechazo por el ejercito inglés. El bombardeo a la capital y la posterior represión del alzamiento causarón el conocido efecto de la lucha de guerrillas “cuanto peor mejor” es decir cuanto mayor es la fuerza de la represión del estado, mayor malestar se causa en la población ocupada y mayor simpatía genera la causa rebelde, generando un circulo de retroalimentación (el ejemplo más claro Vietnam y el más actual Iraq). Por supuesto todo esto bien amalgamado con los huesos de personas que habían confiado en sus líderes, lideres como Pearse, Ceannt, Plunkett y Clarke, que engañaron a todos aquellos jovenes para que perdiesen su vida.
La épica necesita de un tiempo prudencial para hacer creer que lo que sale de los cuerpos cuando los atraviesan con una bala son los versos de un poema (Dios mío que lírico que me PONGHO). En realidad es sangre, y mierda y tripas si te disparan cerca del culo. Cuando estas cosas están recientes solemos ser más prudentes.
Es despreciable cuando la gente que nunca se ha jugado nada habla en ciertos términos. Es ofensivo e irresponsable no evaluar las consecuencias de tus acciones cuando eres un líder.
España o el Estado Español, según prefieras, por suerte ha cambiado mucho a través de estos años. Traer determinadas imágenes a la realidad de hoy es un ejercicio de literatura fantástica. El derecho a decidir, primo políticamente correcto y actual del al parecer incorrecto y desfasado“independentismo”, según lo define nuestro político protagonista no existe. Nunca ha existido ese ejercicio racional del poder democrático de “Apártate tranquilo que me pongo yo”. Adam Smith decía que la mano invisible del mercado produciría un autorregulación entre los agentes, se equivocó. Por muy bonito que fuese el concepto erró. Erró Marx también cuando predijo que la revolución comunista se produciría en los paises más desarrollados primero. Y si yo ahora plantease cualquiera de los dos supuestos erraría. El modelo que plantea el lehendakari no existe. Nunca ha funcionado. Es humo. Y lo jodido es que él debería saberlo. Como Pearse.
El derecho a decidir, el de verdad, se ejerce cuando te pisotean una y otra vez y no te dejan ni respirar, suele acabar con sangre en las calles y madres llorando. El derecho a decidir es el que ejercen los chechenos cuando no se resisten a vivir humillados por los rusos ¿Crees que les dan la opción? ¿Tiene alguna alternativa un padre checheno más que vivir en un sótano de por vida, sin agua y sin luz? No lucha por un ideal, lucha por supervivencia.
“No exageremos”
Ok. Segregación racial en Estados Unidos. 1968, Memphis, asesinato de Martin Luther King. Época de palizas policiales, perros que mordían y de vez en cuando un negro que se caga colgando al final de una cuerda. Sangre y mierda otra vez.
Aquí, en nuestro país, tenemos, encamisado y con corbata, a un pequeño Mesías con ganas de entrar en la historia, “El derecho a decidir de los vascos está aquí para quedarse” ha dicho. Así, con dos cojones. ¿Dónde está el sacrificio? ¿Dónde está la opresión contra la que alzarse?
Si las cosas fuesen así de fáciles… “Yo declaro el derecho a decidir de mi mismo amparado en mi mismo por la gracia del gran dios que nos ve desde arriba y se descojona” ¡Aleluya! Sin tanques, sin balas, sin porras.
Lo jodido es que el derecho a decidir no suele ir vestido simplemente con camisas, corbatas y leyes, los recursos administrativos no son buena munición para ir a este conflicto. Hace falta sufrimiento y dolor para que la gente se levante.
Al final solo hay dos opciones, las dos malas, pero una ciertamente peor.
Que nuestro mesías esté pensando en las autonómicas, en realidad no se lo crea y simplemente trate de sacar rédito político ante la posible desaparición en un futuro del Partido Comunista de las Tierras Vascas. Volver de Madrid y hacerse la víctima. Intentar acoger dentro del PNV a todo el nacionalismo vasco, como hizo CIU en Cataluña durante tanto tiempo hasta la irrupción de ERC.
Que hable en serio, que nos meta en un escenario de enfrentamiento institucional, que se declare en rebeldía y acabe en la cárcel. Que el País Vasco no entienda que los están manipulando.
Que alguien prepare un sacrificio. Que esto acabe mal.
