Desde luego que sí lo es desde el punto de vista del ciudadano medio. Imagínate que te preguntan cómo se llega a tal calle y le indicas que se puede ir tanto por la derecha como por la izquierda… sería un desbarajuste.
En serio. ¿Es oportuno aún a día de hoy -cuando parece que las ideologías ya no existen y han perdido su papel alienador- hablar de izquierda(s) y derecha?
Yo creo que sí, y lo argumentaré. Hace mucho mucho tiempo, en una galaxia muy muy lejana, los partidos políticos iban desde la izquierda más extrema hasta la derecha más recalcitrante sin ningún tipo de complejo. Se definían como auténticamente antidemocráticos y les iba bien así; la democracia de aquella no era un sinónimo de felicidad ni un término casi completamente vaciado de contenido.
En esa época tan lejana surgieron los ya viejos conceptos de izquierda y derecha. La izquierda (sea representada por los jacobinos, los comunistas, los socialistas…) históricamente se ha definido por incidir de manera machacona y yo creo que justificada en la consagración de lo que ellos consideraban que era lo más urgente: lograr la mayor igualdad posible entre los ciudadanos, reducir el número de pobres y de ricos, acabar con las bolsas de pobreza y eliminar la explotación del hombre por el hombre como un sistema válido de sociedad. Mientras, la derecha (que de aquella era izquierda, qué curioso), representada por el movimiento liberal, abogaba por que el estado simplemente garantizara la libertad política, es decir: el pluralismo de partidos, la igualdad de todos los ciudadanos ante la ley y la libertad individual como un bien absoluto.
En su momento ambas propuestas eran enemigas irreconciliables, casi incompatibles. Sólo el paso del tiempo y el trascurrir del parlamentarismo (más que nada en Europa) han propiciado que ambos extremos se hayan ido acortando y hoy día ningún partido mantenga, con seriedad, una u otra propuesta de manera aislada y estanca. Por eso, hoy los partidos de la llamada derecha pueden poner más el acento en favorecer el capitalismo (una forma de liberalismo llevada al ámbito estrictamente económico) pero sin poder dejar de lado aunque sea un mínimo interés por los temas sociales, es decir, por reducir la desigualdad. Del mismo modo, los partidos de la llamada izquierda, por mucho que incidan en el tema de la igualdad, no dejan de lado completamente una cierta garantía de la libertad individual y de la separación de poderes, por ejemplo.
A lo que voy: Cada uno ha de mirar en su interior, pararse a pensar y decidir su voto teniendo en cuenta que si vota a unos o a otros pondrá el acento, aún hoy, en un tipo de políticas u otras. No es ninguna broma, sigue siendo una verdad que por muy repetida no deja de ser cierta. Votando al PP o al PSOE favorecerás una u otra política. El PP pondrá más acento en la libertad individual, debilitando al estado y dando más amplitud de movimientos a los ciudadanos sin dejar de lado un cierto número de políticas sociales y medida que aseguren una cierta igualdad (muy relativa). Lo mismo para los socialistas o Izquierda Unida: con ellos el estado será más intervencionista, tratará de subsanar las desigualdades sociales, restando protagonismo al conjunto de intereses individuales de los ciudadanos (que no tiene por qué ser el de la mayoría ni el del conjunto de la sociedad)




